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ADAPA Y EL VIENTO DEL SUR


Introducción

En el texto conocido como "Adapa y el Viento del Sur" se relata la vida de Adapa, un modelo de humano creado por Ea, para cuidar de su hogar. Ea dotó a Adapa de gran inteligencia, pero no le dio la vida.

En Eridú, el hogar de Ea en medio del mar, Adapa desempeñaba diversas tareas como proveer de alimentos, pan, pescado y agua, hacer las ofrendas y cuidar el santuario.

Un día, en el Muelle de la Luna nueva, Adapa subió al velero, pero mientras navegaba, el Viento del sur sopló y hundió su barco sumergiéndolo hasta la casa del pez, la casa de su señor Ea. Adapa, enojado, le rompió el ala en el Viento del sur, impidiendo que soplara durante siete días.

Anu quiso saber porqué no soplaba el viento del sur y al saber que Adapa era el responsable lo hace traer a su presencia. 

Antes del viaje, Ea da diversos consejos a Adapa sobre cómo comportarse ante Anu. Le dice que debe disculparse humildemente por sus acciones, y le advierte que no debe tomar ninguna bebida, ni comida mientras esté en el cielo, ya que si lo hace, morirá. 

Adapa emprende el camino del cielo, sube al cielo y es conducido ante Anu por Dumuzi y Ningišzida, los guardianes de la puerta. 

Tras interrogarle, Anu, impresionado por las respuestas de Adapa, en vez de ofrecerle la comida de la muerte, le ofrece la comida de la vida, pero Adapa, haciendo caso del consejo de Ea, la rechaza y así pierde la oportunidad de vivir, causando mucha diversión a Anu.

A continuación se exponen los tres fragmentos conservados de esta narración.

Fragmento A, escrito en tablillas halladas en la biblioteca de Ashurbanipal, siglo VII antes de la era común

[Sabi]duría... [...]. 

Su orden fue en verdad... [...] 

como la orden de [Ea]. 

(a Adapa) La amplia comprensión le había perfeccionado para descubrir los destinos de la tierra. 

Le había dado sabiduría; vida no le había dado. 

En aquellos días, en aquellos años, el sabio de Eridu, Ea, le creó por modelo de hombres. 

El sabio - su orden nadie puede corromper -

El capaz, el más sabio de los Anunnaki es él; 

El intachable, el de manos limpias, el sacerdote de la unción, el observador de ritos.

Con los panaderos hace el pan, 

Con los panaderos de Eridu hace el pan; 

Pan y agua para Eridu a diario proporciona, 

Con sus mano(s) limpias arregla la mesa de la (ofrenda), 

Sin él la mesa no puede ser levantada. 

Pilota el barco, prescribe la pesca para Eridu. 

En aquellos días Adapa, el de Eridu, 

Mientras [...] Ea ... en el lecho, 

(Adapa) Diariamente atiende al santuario de Eridu. 

En el muelle santo, el Muelle de la Luna Nueva, subió al velero; 

(20) Entonces sopló un viento y su embarcación navegó; 

[Con el re]mo gobierna su barco, [...] en el vasto mar. (El resto destruido.) 


Fragmento B, conservado en las tablillas de Tell el-Amarna, siglo XIV antes de la era común

...[...] El viento del sur s[opló] y [le] sumergió, [Haciendo que se hundiera] hasta el hogar [del pez]: "Viento sur, [..]. en el camino hacia ti... todo lo que,... [...]. 

¡Romperé tu a[la]!" Cuando hubo dicho esto con su boca, 

El ala del viento del s[ur] se quebró. 

Durante siete días El [viento del sur] no sopló sobre la tierra. 

Anu Llama [a] ilabrat, su visir: “¿Por qué el viento del sur no ha soplado sobre la tierra estos siete días?" 

(10) Su visir, ilabrat, le respondió: "Señor mío, Adapa, el hijo de Ea, ha roto el ala del viento del sur". 

Cuando Anu oyó este discurso, 

Gritó: "¡Ayuda!". Se levantó del trono: "¡Que le traigan aquí!" 

A eso, Ea, el del cielo, tocó los brazos (de Adapa), hizo que tuviera el pelo revuelto, [Hizo que se pusiera] un traje de luto y le dio (este) [con]sejo: "[Adapa], vas a ir [ante Anu], el rey; [El camino del cielo emprenderás. 

Cuando al] cielo [hayas] su[bido y] te hayas [aproximado a la puerta de Anu], 

(20) [Dumuzi y Ningišzida] Estarán en la puerta de Anu. 

Al verte, te [pre]guntarán: "Hombre, ¿por quién tienes ese aspecto? 

Adapa, ¿por quién vistes prendas de luto?" 

"De nuestra tierra dos del cielo han desaparecido; Por ello estoy así". 

"¿Cuáles son los dos del cielo que han desaparecido de la tierra?" 

"Dumuzi y Ningišzida". Se mirarán y reirán y reirán. Una palabra buena dirán a Anu (y) 

Harán que se te muestre

el rostro benigno de Anu.

Cuando estés ante Anu, 

Te ofrecerán el pan de la muerte, 

No (lo) comerás. 

Te ofrecerán el agua de la muerte,

 No (la) beberás. 

Te ofrecerán un vestido, Pónte(lo). 

Te ofrecerán aceite, úngete (con él). 

(Este) consejo que te he dado, no lo descuides; las palabras que te hablé, retén". 

El mensajero de Anu llegó (diciendo lo siguiente): 

"Adapa el ala del viento del sur quebró: ¡traédmelo!". 

Hizo que emprendiera el camino del cielo, y al cielo subió. 

Cuando hubo ascendido al cielo y se aproximó a la puerta de Anu, 

Dumuzi y Ningišzida estaban en la puerta de Anu. 

(40) Cuando vieron a Adapa, exclamaron: "¡Ayuda! Hombre, ¿por quién tienes ese aspecto? Adapa, ¿Por quién vistes prendas de luto ?". 

"Dos del cielo han desaparecido de la tierra; por eso, estoy vestido con prendas de luto". 

"¿Cuáles son los dos del cielo que han desaparecido de la tierra?". 

"Dumuzi y Ningišzida". (ellos) Se miraron y rieron y rieron. 

Cuando Adapa avanzó ante Anu, el rey, y Anu le vio, gritó: 

"Ven, Adapa, ¿por qué quebraste el ala del viento del sur?" 

Adapa repuso a Anu: "Mi señor, (50) Estaba pescando Para la casa de mi dueño, 

en medio del mar. El mar era como un espejo. 

El viento del sur sopló y me sumergió, 

Haciendo que (yo) me hundiera a la casa del pez. 

En la cólera de mi corazón Maldije al [viento del sur]". 

Hablando a [su] lado, Dumuzi y Ningišzida Dirigieron a Anu [una bue]na palabra. 

Su corazón se calmó, estaba tranquilo. 

"¿Por qué Ea a un indigno ser humano reveló el corazón del cielo 

Y de la tierra?

Un corazón... ha creado dentro de él, y le ha hecho un nombre?

(60) En cuanto a nosotros, ¿qué haremos con él? 

Pan de vida Traed para él y (lo) comerá". 

Pan de vida le trajeron, no comió;

Agua de vida le trajeron, no bebió. 

Un vestido le trajeron, se (lo) puso

Aceite le trajeron, se ungió (con él). 

Al mirarle, Anu se rio de él: "¿Vamos, Adapa! Por qué no comiste ni bebiste? ¡No gozarás de vida!¡Ay, humanos! 

"Ea, mi señor, Me ordenó: "No comerás, no beberás". 

"Llevároslo y devolvedlo a su tierra". 

(El resto destruido.) 


Fragmento C tablillas halladas en la biblioteca de Ashurbanipal, siglo VII antes de la era común

[...] él [...] [Aceite] ordenó para él y se [ungió a sí mismo], [Un ves]tido ordenó para él y fue vestido. 

Anu se rió con fuerza de la obra de Ea [diciendo]: 

"De los que rigen el cielo y la tierra, cuántos son, ¿Quién [jamás] dio esa orden, 

Para lograr que su orden excediera la de Anu?" 

Cuando Adapa desde el horizonte del cielo al cenit del cielo, 

Echó una mirada, vio su aspecto pavoroso. 

[En]tonces Anu impuso a Adapa [...]; (10) 

Para [la ciudad] de Ea decretó exoneración, 

A su [sa]cerdocio glorificar en lo futuro [decretó] por destino.

[...]... en cuanto a Adapa, el retoño humano, 

[Que...], como señor, quebró el ala del viento del sur, 

Subió al cielo - y así sucesivamente - [...] qué mal acarreó a la humanidad, 

[Y] la enfermedad que atrajo sobre los cuerpos de los hombres, 

Ésos Ninkarrak aliviará. 

Levántese la dolencia, apártese la enfermedad. 

[Sobre] éste [...] caiga el horror, [En] dulce sueño no descanse, 

[... ]... alegría del corazón humano. (El resto aparece roto.)